La llegada de lo digital ha cambiado nuestra forma de acercarnos a las Humanidades. Pero también al contrario, las Humanidades pueden cambiar nuestra forma de acercarnos a lo digital e influir en la tecnología, ya que “lo digital no se explica simplemente como la traducción a bits, algoritmos o programas informáticos de la “realidad”, porque implica también una mutación del concepto de ser humano, porque produce subjetividad, sujeciones, modos de vida”, reflexiona Sergio Martínez Luna, profesor de Estética y Teoría del Arte en la UNED, que añade que “mejor que quedarnos en oposiciones binarias entre máquinas y humanos para tomar partido por uno de los dos términos sería ubicar a lo humano dentro de los ensamblajes complejos en los que se encuentran, chocan o se alían agentes maquínicos y orgánicos según lógicas estéticas, políticas, económicas o funcionales.”

A Martínez le interesa no sólo saber usar mejor las herramientas de reconocimiento o captación de imágenes, sino entenderlas mejor, tomarlas como objeto de reflexión. “Me preguntaría, por ejemplo, acerca de la capacidad de esos programas para seleccionar, destacar o extraer unas imágenes sobre otras. A su capacidad de mediación, si se quiere decir así. Hay todo un conjunto de sesgos que están articulados con los algoritmos que deciden qué imágenes tienen más relevancia que otras, su identificación mediante los metadatos, cuáles son los criterios de búsqueda, cómo se establece la relación entre palabras -empezando por los tags y los hashtags– e imágenes. Abordarlas así creo que forma parte del proyecto de unas Humanidades Digitales críticas”.

La influencia de las tecnologías digitales en los modos de ver las imágenes es para él una cuestión clave “porque la digitalización no supone solo la transformación o la codificación de la imagen en bits, sino una integral mutación en lo que significa ver imágenes y de lo que es ser un espectador. Las máquinas de visión ya no son suplementos protésicos que vienen a complementar la visión humana sino sustitutos de ella, ojos que ven para sí mismos o para otras entidades no necesariamente humanas. ¿Nos asomamos a la obsolescencia de la visión humana?”

Acerca de cómo han influido en la imagen digital las demandas actuales de participación ciudadana y conectividad, Martínez Luna plantea un panorama en el que “la participación no es una opción sino una obligación: si no participas, si no actualizas tus redes, si no aportas nuevos contenidos, opiniones, likes, no eres visible, simplemente ya no estás. Creo que es obvio que la cultura de la participación no es sinónimo de una esfera pública más democrática. Lo que sucede es que esta queda empobrecida, incluida dentro de los imperativos del consumo productivo, que es el paradigma en el que está atrapado el llamado prosumidor”. Además, respecto a la cuestión de las imágenes falsas que proliferan en la red, Martínez recuerda que las imágenes y los algoritmos están también sometidos a la lógica del mercado. Desde esta perspectiva, “la cuestión de las imágenes fake no se explica en términos de verdad o falsedad. La pregunta debe dirigirse a su eficacia, a su rendimiento, quiénes, por qué, cómo, y para quién la difunden. Se trata de entender cómo estas imágenes son apropiadas para dar presencia a un determinado común, y también en cómo pueden desviarse de unos u otros propósitos.

Sergio Martínez Luna es profesor de Estética y Teoría del Arte en la Facultad de Filosofía de la UNED y miembro del consejo asesor de la Fundación para el Estudio de la Imagen y la Visualidad Contemporáneas (IVICON) de Santiago de Chile. Sus líneas de investigación giran en torno a los Estudios Visuales, la Filosofía de la imagen, la Estética y las trasformaciones de la visualidad digital. Ha publicado dos libros: Cultura y visualidad. La teoría de la cultura y el giro visual (Dykinson, 2013) y Cultura Visual. La pregunta por la imagen (Sans Soleil, 2019). 

Te invitamos a leer la entrevista completa: Entrevista Sergio Martínez 

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